Online Slot Machine Philippines Gcash Kammerath en su lugar, la cárcel – Eduardo Fernández

Kammerath en su lugar, la cárcel

Foto: Agencia TELAM

Por Oscar Alfredo Basáez Cabello | Secretario Gremial de Defensa de las Fuentes de Trabajo del SUOEM entre Diciembre de 1999 y Juni de 2003.

En diciembre de 1999 asumía como Intendente de la Ciudad de Córdoba Germán Kammerath. Era el inicio a una gestión que ponía el eje no en el interés ciudadano en avanzar hacia una Córdoba que fuera mejorando la calidad de vida de los ciudadanos, si no en a usar a toda una sociedad como conejillo de indias para ver los resultados de cómo sería un gobierno local convertido en una sociedad anónima con participación minoritaria de la política. Era la prueba, en la segunda ciudad más grande del país, para replicar a partir de los gobiernos locales un modelo absolutamente neoliberal predominante en todos los niveles gubernamentales, era el más explícito menemismo.

La primera acción de gobierno que puso en marcha fue la ordenanza del “Municipio Digital”, una norma que vendieron como una implementación tecnológica de avanzada que iría a modernizar la administración municipal, aunque en realidad abría el juego a la tercerización y privatización de todo el sistema recaudatorio, financiero y político de la economía municipal.

Esta megaordenanza, además de sacudir el tablero de medición de cuánta corrupción traería, agregaba artículos que violaban derechos laborales protegidos constitucionalmente como la estabilidad laboral. Basándose en un decreto de Cavallo se disponía el cese del derecho cuando se ejecutaba una tercerización o privatización del lugar de trabajo estatal, otorgando dos caminos al empleado: o pasaba a revistar en la empresa concesionaria si ésta lo consideraba o se daba por despedido con pago indemnizatorio.

Esta ordenanza abrió las puertas a la contratación, vía licitación muy tramposa, de la empresa TECSA, que ya se encargaba de la recaudación tributaria del Gobierno Provincial, tan cuestionada.

Las facultades otorgadas a TECSA eran tremendamente ruinosas y no se asimilaba al contrato provincial, ya que no sólo iba a hacerse cargo de la recaudación tributaria, sino que también cedía la disponibilidad del manejo del personal municipal y el manejo absoluto de todos los funcionarios municipales de todas las jerarquías excepto el Intendente para que dispongan de la confección de documentos y/o normativas tendientes a favorecer el desarrollo del contrato el cual, a partir del cuarto año de ejecución, le habilitaba a confeccionar los presupuestos generales del municipio con una guía de erogación dictada a gusto de la empresa.

El contrato era por ocho años, renovables por otros ocho, a sola petición de alguna de las partes. A modo de gancho licitatorio, TECSA gestionó un crédito a favor de la municipalidad por u$s 50.000.000 provenientes del AMRO BANK. Aún hoy no sabemos que hizo Germán con ese dinero.

Todo era tremendamente escandaloso, un contrato por ocho años sin haber pasado por el HCD para ser sancionado por ordenanza previa doble lectura, sin que se haya hecho lugar a las observaciones del HTC por el tamaño ilícito que se estaba cometiendo, sin ponerse colorados al pagar comisiones aun cuando la recaudación cayera, aun cuando el contrato explícitamente decía que los honorarios surgían de los incrementos de la recaudación tomando como referencia a los ingresos propios del año 1999. Por ejemplo: en diciembre de 2000 la recaudación cayó un 27% con respecto al mes de referencia, sin embargo TECSA facturó u$s 1.850.000 por incrementos de ítems como el impuesto del 10% de la factura de EPEC que había sido mayor por haber liquidado cuatro meses retroactivos que tenía de mora, el curro perfecto.

Los que iban a modernizar iban a saquear, los que venían a digitalizar iban a violar la Carta Orgánica y toda norma que se interpusiera en ese ensayo mercantilista y así demostrar que el neoliberalismo todo lo puede, en beneficio de ellos.

También se intentó privatizar el alumbrado público en favor de Electroingeniería S.A, el mantenimiento de la Red Vial primaria en favor de Cartellone S.A y el mantenimiento de los espacios verdes en favor de TAYM S.A (Roggio).

Se intentó dejar en manos de Colegios Profesionales el poder de policía en la habilitación, control de negocios y el control alimentario, en manos de la Policía de Córdoba el control del tránsito de la ciudad, de implementar una mesa de contrataciones para la obra pública compuesta por funcionarios vinculados al sector empresarial y a cámaras constructoras, intentaron vender el Palacio Municipal 6 de Julio, contrataron a Radioaviso para hacer el seguimiento satelital de 286 vehículos de la flota municipal cuando había 188 unidades sin funcionar por roturas y por falta de combustibles, y sobre las 98 activas sólo 39 tenían el sistema de seguimiento funcionado, una contratación protegida porque Marcos Álvarez, cuñado de Kammerath, era el dueño.

Sin gobierno político, con la recaudación caída, servicios que no funcionaban, un sistema de salud en estado calamitoso y una ciudad literalmente en sombras, les dijimos basta.

Hicimos públicas cada una de las cosas que sucedían, nos apretaron, nos persiguieron, nos amenazaron, nos allanaron, pero seguimos adelante.

Denunciamos ante la justicia el contrato con TAYM-ROGGIO y fuimos a integrarnos a una red para defender la ciudad de tremendos malhechores. Allí empieza a surgir quizás la mejor organización multisectorial que se recuerde: “Multisectorial en Defensa del Patrimonio de Córdoba”.

El compañero Eduardo Fernández, hoy diputado nacional, era el representante de las PYMES de Córdoba y el primero que comenzó a construir junto a nuestra organización sindical ese movimiento. También participaron partidos de izquierda, un sector de la UCR, los gremios de Luz y Fuerza, Comercio, SIPOS, movimientos de asambleas barriales surgidas de los hechos del 2001, Centros Vecinales, concejales, legisladores de partidos por fuera del oficialismo en Córdoba, vecinos independientes y algunos otros que no recuerdo.

Nos propusimos llevar adelante un proceso para revocar el mandato de Kammerath. Entre otras acciones llevamos adelante una audiencia pública informal (no autorizada por el HCD para ser vinculante) en el Sindicato de Luz y Fuerza con una concurrencia extraordinaria de expositores, trabajadores y vecinos que colmaron las instalaciones y toda la calle Dean Funes, sede de Luz y Fuerza.

Comenzamos a juntar las firmas necesarias para abrir el proceso de destitución, objetivo que logramos en muy corto plazo con el acompañamiento de la sociedad. Pero la corporación política y judicial nos tenía que recordar que ellos también eran parte de lo que representaba Germán, que recibió muestras de apoyo de muchos importantes políticos y hasta la Corte Suprema que actuó como muro protector desechando el proceso de revocatoria. La Corte menemista actuó, como siempre, en favor de sus protegidos neoliberales y salvó Kammerath de ser echado democráticamente en una ejemplar acción ciudadana ajustada a la ley.

Hoy Germán Kammerath está detenido y, vaya paradoja, por el menor de los actos de corrupción que cometió, descubierto por nuestro sindicato.

Está en su lugar, la cárcel.  

Quiero reconocer la tarea de nuestro Sindicato con el Compañero Rubén Daniele a la cabeza y de todos los compañeros municipales que ejecutaron, quizás, una de las luchas más complejas de la historia de los conflictos municipales de la Argentina. Fue una pelea en defensa no sólo de las fuentes de trabajo, defendimos al Estado Municipal del saqueo al que lo expuso la gestión de Kammerath es su avance hacia el desastre institucional.

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