Democratizar la comunicación, garantía de equidad en el desarrollo social

Por Pablo Giletta, delegado de ENACOM en Córdoba

El cambio de aire en el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) es algo más que una sensación. Pese a la pandemia que nos afecta —y, en alguna medida, por demanda de ella— acortar la gran brecha existente en materia de inclusión digital se ha convertido en un desafío prioritario. Por eso es que el Estado, a través del organismo, reasumió en esta gestión su rol regulador de las asimetrías que surgen de las posiciones dominantes y abusos de mercado.
El presidente de ENACOM, Claudio Ambrosini, definió a Internet como una “herramienta de desarrollo social”. A esta altura, es un derecho humano que, como tal, no puede esperar gestos altruistas de empresas cuyo fin es la rentabilidad. El objetivo de restablecer y actualizar el carácter de servicio público esencial y estratégico de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) no permite más dilaciones. Es aquí y ahora.
Aunque la penetración de internet fijo en Argentina y, particularmente, en Córdoba (70,69%, según el último registro de datos abiertos de ENACOM) ha logrado conectar a más hogares y sumar localidades (en la provincia, el 75% de sus municipios, comunas y pedanías), el costo de contratación del servicio y lo que éste representa con relación a los ingresos es otra variable que nos desafía. No se trata sólo de hacerlo accesible, sino también asequible.
Hoy están vigentes y disponibles para cooperativas y emprendedores TIC una serie de instrumentos, con recursos del Fondo Fiduciario de Servicio Universal, para llevar conectividad a barrios populares y asentamientos, instituciones públicas y comunidades asentadas en zonas remotas o adversas. Es la “capilaridad” que demanda la red de fibra óptica y que la pandemia desnudó al acelerar procesos emergentes como la educación a distancia o el teletrabajo.
Pero el soporte y el transporte sólo son una parte de la historia. La construcción de una comunicación mucho más democrática también exige equidad en la producción del mensaje, de su contenido, a través del empoderamiento de los medios comunitarios que venían siendo víctimas de una política sistemática de discriminación y de exclusión.
Córdoba es una de las provincias más activas en su participación para transformar esa realidad. A través del Fondo de Fomento Concursable para Medios de Comunicación Audiovisual (FOMECA), los medios comunitarios y de pueblos originarios tienen la posibilidad de acceder a recursos imprescindibles para desarrollar contenidos de calidad o mejorar su equipamiento. Hoy se encuentra abierta una línea de contenidos, para la producción de spots o microprogramas radiales o televisivos sobre los temas: “Identidad”, “Infancias y Adolescencias” y “Soberanía Alimentaria”.
Las puertas de la delegación Córdoba del Enacom están cerradas por imperio de la coyuntura, pero el organismo continúa recibiendo los reclamos de usuarios de telefonía fija, móvil, Internet, cable tv y postales que llegan a través de la plataforma Trámites a Distancia (TAD). Es el comienzo de una rueda que debe girar para redistribuir los recursos y garantizar, a todas y a todos, las mismas posibilidades de desarrollo sin discriminación de ningún tipo.

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