De peras, manzanas y oportunidades

Por Analía Silvano | Militante del Psol Villa María

Plantear la dicotomía de presencial o virtual en tanto se refiere a la educación, podría plantearse, quizás, solo como aspectos complementarios, presentados en su contexto y relato.
Percibir la oportunidad, en la discusión del hecho, nos da ventajas.
Discutir el objeto del hecho, nos posiciona críticamente.
Siendo que: “no es por obstinación que tenemos esperanza, es por imperativo existencial e histórico” (Freire, 1993:10), colocar una vez más a la educación, sus actores y aconteceres, enriquece la dialéctica.
Desarrollar solo el “como”, invalida la discusión, hasta como relato periodístico.
“Enseñar no es transferir conocimientos sino crear las condiciones para su producción o construcción” (Paulo Freire – Pedagogía de la Autonomía), pues entonces vayamos a las condiciones.
Marcan las inequidades absolutas y relativas, la perspectiva de desarrollo del enseñar-aprender.
Inequidades inaceptables si se piensa desde la justicia social.
Hambre y niñez, dos conceptos que, de conjugarse juntos, llaman a la acción directa.
Salarios docentes por debajo de la línea de pobreza, representan un golpe por debajo de la línea de flotación a los derechos de los trabajadores.
En un país que, según las crónicas y estadísticas, produce para miles, tener mas del 40% de la población en estado de pobreza, no solo indigna, ensombrece, causa pena, angustia y vergüenza, sino que claramente se contrapone al objeto de la Soberanía Alimentaria.
La vuelta a la “normalidad” en tanto statu quo, nos presenta el desafío, de cuan de acuerdo estábamos con el estado de las cosas.
¿Era ese sistema educativo un lugar al que añoramos volver sin más?
No pretendo contestar, ni arrogarme la representatividad colectiva de la respuesta, si puedo esbozar un simple pedido.
Aprovechemos la oportunidad que nos presenta la crisis de repensarnos como sujetos activos y constructores.
Si es la educación un instrumento de liberación, enfrentemos los sistemas opresores con ínfulas renovadas.
Asentemos como fundacional la equidad de la distribución de lo producido y lo ha producir.
En los días en que la ciencia misma se comporta egoístamente, brindando opciones de salvación y salida de la negra noche de la pandemia, de una manera cruel y despiadadamente codiciosa, plantemos bandera de equidad y justicia social.
Hagamos de lo colectivo, lo cooperativo y comunitario, instancias indispensables para pensar la construcción.
Hagamos una educación inquietantemente única por su inclusividad, que avance arrolladoramente, guiada por la participación colectiva

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